lunes 12 noviembre, 2018
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54 Aniversario de la Ciudad de Ramos Mejía EL RESCATISTA DE LA MEMORIA

El pasado 17 de septiembre, Ramos Mejía cumplió cincuenta y cuatro años como “ciudad”, fecha en la que se homologó la ordenanza que así la declaró, sin embargo, su historia data de mucho tiempo atrás.

En épocas donde las redes sociales parecen imponer los temas de cada día, salimos a recorrer la web para ver si descubríamos algo que permitiera ofrecer una nota distinta para éste nuevo aniversario que cumplió Ramos Mejía como ciudad. En la red social Facebook nos encontramos con la página “Ramos Mejía en Imágenes e Historias”, una comunidad virtual de casi 5000 miembros.

Recorrer sus albúmenes no deja lugar a dudas de que su creador ha logrado ser fiel a su título. Si se quiere saber o conocer algún sitio de Ramos Mejía, no hay mejor opción que adentrarse en un recorrido visual, en el que, el rescate de la memoria está en cada una de la miles de fotografías que Alejandro Juárez, creador y administrador de la página, ha subido a internet.

Para conocer un poco más sobre “Ramos Mejía en Imágenes e Historias” conversamos con Alejandro, quién nos contó de ésta manera su iniciativa, “mi relación con Ramos comienza varios años atrás buscando historias para contarle a mi hija Rocío. El camino recorrido en la búsqueda de esas historias, me llevó a transitar lugares impensados”.

Revisar la historia de la familia Ramos Mejía –agrega Alejandro- es hacer un recorrido por la propia historia argentina. Hay Ramos Mejía en los sucesos de la Revolución de Mayo de 1810; los hay como mediadores entre el Estado y los pueblos originarios; también juntos a Don Manuel Belgrano cuando transitaba sus últimos días de vida e incluso los hay en la primera reforma universitaria.

Tan cierto es lo que cuenta Alejandro, que la propia ciudad no escapa a esa suerte, por caso, su estación de tren, fue la primera que se construyó fuera de los límites del ejido urbano de la Capital. Al Apeadero San Martín –tal su primer nombre-  se arribó por primera vez en 1858 a bordo de La Porteña, la histórica locomotora fundacional del ferrocarril en Argentina. Sin embargo, con el correr del tiempo, precisamente en 1906, se inauguró la nueva estación, diseño del arquitecto holandés John Doyer. De estilo victoriano tardío es el edificio más emblemático de la ciudad.

Sin embargo, para Alejandro Juárez, lo que la hace especial a Ramos Mejía, es su gente, sus vecinos: “Fueron ellos quienes en 1871, ya pedían su independencia municipal (que les fue negada en tres oportunidades); fueron ellos quienes levantaron la Iglesia Nuestra Señora del Carmen; llevaron adelante la Casa de Socorros Mutuos y ayudaron a construir uno de nuestros edificios más importantes, La Casa de Auxilio”.

A partir de sus fotografías logró despertar la memoria de sus vecinos y armar ese rompecabezas de recuerdos y nostalgias. La colaboración de los miembros ha sido parte fundamental a la hora de reconstruir historias: las grandes celebraciones que los reunía con el fin de recaudar fondos para alguna causa; las kermeses ofrecidas frente a la casa de salud; la vuelta en la calesita (recompensa para todos los niños, después de pasar por el vacunatorio); el ahora desaparecido arco de bienvenida a la ciudad que un temporal derrumbó, erigido en 1964 en la intersección de Avenida de Mayo y Rivadavia y el viejo boulevard que recorría su principal arteria, son sólo algunas de los recuerdos que se pueden leer recorriendo su página.

Para Alejandro, cada vecino tiene una pieza de la historia y que, entre todos se puede ayudar a construir la historia completas, para que las generaciones venideras puedan aprender, conocer y amar su ciudad. Una ciudad que guarda entre sus edificaciones detalles y claves para entender y comprender el por qué los ‘ramenses’ la sienten como un lugar privilegiado.

Ya en la despedida, nos dice que “Muchas personas ajenas a esta ciudad, miran a los ‘ramenses’ como gente que se cree de otro país; sin saber que Ramos Mejía es su gente, es un pasado con identidad propia, es un tiempo con perfume de tilos en flor, un lugar que permite a los vecinos ser turistas en su propia ciudad”

Marcelo Ohienart

ramenses.blogspot.com.ar