martes 23 octubre, 2018
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A menos de dos semanas del último ajuste, YPF aumentó los combustibles y arrastró a sus competidoras

La petrolera de mayoría accionaria estatal ya acumula un aumento de 15 por ciento desde diciembre. Después de conocer la suba aplicada por la compañía, Shell y Oil también subieron sus precios.

Este martes, YPF sorprendió con un nuevo aumento en sus surtidores, a solo trece días del último aumento que había aplicado, que fue de entre cuatro y 4,5 por ciento. La nueva suba ronda el 3,5 por ciento y, en las últimas horas, sus competidoras Oil y Shell avanzaron por el mismo camino.

Cabe recordar que este incremento es el quinto que se da desde que, en octubre, el Estado dejara de intervenir en la fijación del precio local de los combustibles. Antes de esa desregulación, el esquema se basaba en una revisión trimestral que surgía a partir del acuerdo entre el Ejecutivo nacional y las empresas petroleras.

En cambio, ahora, lo que influye en la definición del precio es la decisión unilateral de las empresas en base al valor internacional del petróleo y del tipo de cambio, el costo del transporte y el de los biocombustibles. Desde comienzos de diciembre, el precio del petróleo crudo subió entre 20 y 22 por ciento, pero con los aumentos de diciembre y enero, las petroleras recompusieron un once por ciento de ese total, por lo que se descuenta que habrá nuevos incrementos en las próximas semanas.

A diferencia de lo que sucedió con el primer aumento de 2018, cuando YPF se demorócon respecto a sus competidoras en aplicarlo, a pesar de poseer el 55 por ciento del mercado, esta vez, fue la petrolera de bandera la que empezó el ajuste. Y su recomposición ya fue imitada por Oil, que también subió ayer un 2,5 por ciento, y, luego, por Shell, que aplicó un aumento de 3,5 por ciento en nafta premium y un 2,9 por ciento en la súper. Se descuenta que Axion hará lo mismo en las próximas horas.

El nuevo incremento en los combustibles preocupa por su efecto inflacionario, dado que impactará en el transporte y, por ende, incidirá en los costos de logística de la cadena alimenticia, por lo que terminará repercutiendo en las góndolas, en un mes que ya empezó con otras subas importantes, como las del transporte público, las tarifas de la luz, la medicina prepaga y los peajes.