lunes 20 agosto, 2018
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“Antes, no éramos ricos, pero se podía vivir con lo Justo”

El Padre “Bachi”, reconocido sacerdote del Partido, se mostró preocupado por el aumento de la demanda de alimentos en los comedores barriales.

Con paciencia y una gran sonrisa, el sacerdote Basilicio Britez, más conocido  como el “Padre Bachi”, le puso palabras a su vocación de servicio y a la satisfacción que lo embarga cuando asiste a los vecinos del barrio Almafuerte, de San Justo, al tiempo que aseguro que, a pesar de que la zona comenzaron los trabajos de urbanización, continúan los problemas por la falta de trabajo, los aumentos de los servicios y el notable aumento de las personas que piden un plato de comida.

En una entrevista con El1, relato como, desde su parroquia, ubicada en la intersección de las calles Tucumán y 25 de Mayo, recepciona las problemáticas sociales y, a su vez, ayuda a los comedores de los barrios San Petersburgo, Puerta de Hierro y 17 de Marzo.

¿Cómo colaboran con las familias y cuáles son las necesidades más profundas?

Comenzamos a hacer de la parroquia un espacio donde la gente pudiera reunirse y hablar de las diferentes situaciones que estaban viviendo. Luego, empezamos a recibir vecinos para brindarles comida. Hoy en día, vienen 700 personas. Creemos que, para el hambre, no hay edad. También, por la tarde, damos la copa de leche a 200 chicos. Nos llena de alegría poder ayudarlos.

¿De qué manera consiguen la mercadería para los vecinos?

En principio, la Secretaria de Desarrollo Social nos entrega alimentos secos. Y Cáritas nos ayuda con ropa y mercadería. Por su parte, la fábrica Jabón Federal nos dona, cada dos meses, 25 mil pesos para poder mantener la copa de leche.

¿Cómo ve el barrio en los últimos tiempos?

Desde la crisis que se vive ahora, por la falta de trabajo y el aumento de las cosas, se incrementó la demanda en el comedor. Mucha gente viene a mi casa a pedir porque no tiene para pagar el gas, la SUBE, la leche especial para los bebes o el alquiler de la casa. Es decir, se sufre mucho. La gente vuelve a sentir necesidades: antes, no éramos ricos, pero se podía vivir con lo justo.

En cuanto a la urbanización del barrio Almafuerte, ¿cómo impactaron los cambios?

Villa Palito dejo de ser lo que era para pasar a ser un barrio urbanizado. Creció notablemente, por las viviendas y los servicios. No es la villa que alguna vez era. Contamos con una plaza grande y una linda escuela. Todo eso le cambia la vida a la gente.