miércoles 21 agosto, 2019
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Calles Solidarias: un proyecto que lleva seis años brindando un plato y una contención a quienes más lo necesitan

En un nuevo programa de “Haciendo Radio”, que se emite los lunes, miércoles y viernes por la AM850, una de las integrantes dicha ONG, Luciana Valva, contó quienes son y qué cosas necesitan para seguir ayudando.

Esta organización sin fines de lucro realiza recorridas nocturnas en Morón, Ituzaingó y Merlo acercando bandejas con comida para las personas en situación de calle o en estado de vulnerabilidad.

Actualmente, únicamente en la plaza La Roche, entregan cerca de 350 platos por noche. Al respecto, Luciana Valva sostuvo: “Estamos los miércoles y domingos en la plaza de Morón a partir de las 20.30”.

Sin embargo, Valva aseguró que la situación se ha ido complicando ya que cada vez son más las personas que se acercan para ser asistidas y los insumos con los que cuentan son donados por los vecinos de la zona y no cuentan con ningún tipo de subsidio estatal.

“Cada día cuesta más, es muy difícil llenar las ollas y poder satisfacer a la cantidad de personas que asisten a la plaza. Hacemos tres ollas por día, pero deberían ser cuatro por la cantidad de gente.

Pedimos la colaboración de todos de los que quieran participar y quienes puedan acercar su granito de arena en forma de un paquete de fideos o de arroz para poder colaborar con quien más lo necesita”, indicó la referente.

¿Cómo nació la iniciativa?

Calles Solidarias, relató Valva, “nació hace casi seis años de la voluntad de tres amigos del último año de colegio que paseaban por las calles de Morón y veían a gente en situación de calle. Se les ocurrió que la manera más fácil de charlar con esa persona era compartiendo un plato de comida que sentarse y preguntar “¿Qué te pasó?” sin nada que ofrecer”.

Fue así como estos amigos empezaron cocinando en sus propias casas y con 20 viandas en mano, salieron a repartirlas. A medida que el tiempo pasó, más personas comenzaron a saber del solidario accionar de los jóvenes y el número se fue incrementando por lo que terminaron llevando las cacerolas con comida a la plaza y, desde allí, servir a las personas que concurrían.

«Hoy por hoy continuamos con esa labor, asistiendo a más personas entre 300 y 350 por noches y, también, contando con más cantidad de voluntarios”, detalló la joven.

La ONG se sostiene gracias a la colaboración de los vecinos de la zona que pueden, entre otras cosas, donar mercadería o ayudar en las tareas como cocinar o hacer las recorridas.

Por su parte, Valva afirmó que no reciben “ni subsidio, asistencia del Estado, ni ninguna ayuda religiosa. No tenemos, tampoco, ninguna bandera política, es todo a pulmón, con la colaboración de los vecinos que son generosos y creo que es una característica del argentino; en las crisis o eventualidades es salir a poner el pecho y si yo sé que hay alguien que está peor, entonces ayudo”.

Cada vez se complica más

La realidad para el equipo de Calles Solidarias es igualmente de difícil y Valva lo reflejó: “El incremento de personas ha sido mucho, estamos saliendo a buscar más donaciones porque no alcanza para poder cubrir las ollas. El año pasado tuvimos que incrementar una olla porque había gente que se quedaba con hambre”.

La situación es compleja y la crisis se refleja en lo social, sin embargo, aún no pueden lograr aumentar la cantidad de comida a preparar porque los recursos son limitados y, por eso, apelan a la solidaridad de los lectores y de quienes conozcan su historia.

¿Cómo ayudar?

En palabras de Valva, “todo el que quiera colaborar lo puede hacer desde el lugar de donde pueda”, ya sea, es decir, acercarse a la plaza La Roche para hacer la recorrida, servir la cena y hablar con las personas.

De lo contrario, si son más afines a la cocina, pueden anotarse como cocineros de Calles. Otra manera (si cuentan con vehículo) pueden inscribirse como voluntarios de transporte para trasladar las ollas a las plazas o retirar donaciones.

“El que no puede hacer nada de eso puede donar o puede difundirnos entre uno de todos sus contactos que pueda acercar un paquete de arroz o una lata de tomate.  Nos contactan por cualquiera de las redes sociales, ya sea Instagram, Facebook o Twitter que nos encuentran como Calles Solidarias”, amplió Valva.

De iguales a iguales

Los chicos de Calles Solidarias buscan, más que entregar una comida, brindar una contención a esa persona que la mayor parte del día es marginada por el resto. La vianda es sólo un nexo, el fin es, en una cena, entablar una comunicación y que el otro sea realmente escuchado.

“Cuando van pasando los días es que empezamos a conocer la historia que hay detrás de esa persona. La confianza, el tiempo, el mantenerse y al saber que está ahí esa cara conocida comienzan a contarte cuál es su problema y a pedirte ayuda”, explicó.

“Como voluntarios y con los recursos que tenemos hacemos lo que podemos, siempre acompañamos y escuchamos a mucha gente que viene porque necesita hablar y ser visibilizada. Durante el día, nadie les da importancia, están pidiendo una moneda o están cuidando el coche o te lo quieren limpiar, te venden un turrón y pasan desapercibidos y a la noche intentamos que sean parte que sean todos iguales”, agregó Valva.

En este sentido, finalmente, llamó a la reflexión de la sociedad, “lo importante es involucrarse, de día de acercarse a la persona que la está pasando mal y preguntarle qué le pasa, cómo ayudar o comprarle un par de medias a esa persona que vende en la calle porque ese es el sostén de una familia que, más que nunca, necesita de ese dinero para que pueda seguir alimentando a sus hijos”.

“Es muy triste la realidad, pero más triste es estar en tu casa sabiendo que esa realidad existe y no se está haciendo nada para cambiarla”, concluyó.