Jueves 27 Julio, 2017
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Chicos argentinos crearon un robot y representarán al país en EE.UU.

Siete estudiantes secundarios de un colegio de Quilmes aprendieron en cuatro meses a programar y en ese lapso lograron construir un robot con el que participarán de las olimpíadas First Global, que se desarrollarán desde el 14 de julio en Washington, Estados Unidos, junto con 160 equipos de todo el mundo.

Educabot, una empresa especializada en la realización de cursos extracurriculares de tecnología y robótica en escuelas, convocó a principios de este año lectivo a jóvenes de un colegio secundario no técnico para conformar un equipo que trabajara en el diseño de un robot.

Juan Bautista Liset, Martín D’Ambrosio, Lucas Díaz Stellato, Mateo Bruno, Ivan Chayer, Felipe Albetazzi y Pedro Moltedo
 son los chicos de entre 15 y 17 años que, junto con el mentor Konrad Peschka, competirán durante 10 días con los 160 equipos participantes (uno por país) dentro de un campus universitario norteamericano.

Según los jóvenes integrantes del equipo argentino, el desarrollo nacional“no tiene nada para envidiar a los demás”.

Si bien se mostraron confiados en lo que su robot, Tango 01, puede demostrar durante las jornadas y dijeron entre risas que “no tiene puntos débiles”, los integrantes del equipo nacional subrayaron que “las habilidades de robótica no son lo único” que se evaluará.

“Empezamos de cero, en cuatro meses hicimos un robot y vamos a estar en una competencia internacional”

Con el cuidado de los recursos naturales como motivación y la búsqueda de potenciales líderes en tecnología y matemáticas, First Global premia la creatividad y la capacidad de cooperación entre los equipos que representan a cada país.

Así, los robots diseñados por cada uno de los más de 160 representativos nacionales deberá ser capaces de cooperar en un escenario que simula el cause de un río, capturando pelotitas y separándolas por color, ya que, respectivamente, simbolizan el agua y los residuos de un curso hídrico. 

“Además de lo que es nuestro robot, es muy importante la capacidad de hacer alianzas, de establecer estrategias y eso es un gran porcentaje de la competencia. Lo que nos hace un buen equipo es justamente eso”, señaló Lucas, designado por el grupo como quién llevará adelante las negociaciones con los otros participantes.

Estos adolescentes no estudian en una escuela con orientación técnica y fueron algunos de ellos los que pidieron, a fines del año pasado, que se incluyeran contenidos de programación como cursos extracurriculares.

Sin embargo, la mitad no tenía ningún conocimiento avanzado y pensaban su futuro en carreras más tradicionales, ideas que dejaron atrás durante los últimos cinco meses: “Yo venía apuntado para el lado de la economía, ahora quiero estudiar algo relacionado con la robótica”, señaló Ivan.

“Cuando presentaron el proyecto en el colegio, le dije a mi papá ‘vinieron con esto pero no sé, porque es imposible’, mi papá me dijo que pruebe. Después en la primera clase, la verdad es que todo fue increíble, sumergirse en un nuevo mundo. Es apasionante y me dan muchas ganas de seguir”, añadió.

Uno de sus compañeros, Pedro, afirmó que en marzo compartía la idea de muchos de sus conocidos que aún creen que es “imposible” estudiar, diseñar y desarrollar conocimientos técnicos de manera rápida. 

Pero desarrollar las habilidades constructivas del hardware y el manejo del software implicó para los chicos el trabajo durante “sábados y feriados”, dejando de “salir la mayoría de los viernes porque había que despertarse al día siguiente a trabajar”.

Respecto de los materiales utilizados, los más de 160 equipos fueron dotados al mismo tiempo y con los mismos recursos por parte de la organización que, en caso de ser necesario, también costeó a pasajes hasta la capital estadounidense.

Los dos motores, un microchip, dos sensores y cientos de piezas encastrables llegaron a cada representativo nacional y, desde mediados de abril, la tarea fue darle forma a un robot que responda a las indicaciones que el equipo le proporciona desde una tablet. 

“Fue mucho prueba y error, desarmarlo, hacer otro. Ir probando. Fijarse cual era la mejor forma. Después hicimos un modelo 3D y teníamos la prueba y error en la computadora”, señaló Felipe.

Para finalizar, Lucas reflexionó sobre el poder de los sistemas y volvió a reivindicar el costado humano del grupo del que participa: “Las computadoras no construyen. Las computadoras hacen, pero nosotros somos las que las creamos, nosotros somos los que creamos y eso va a ser irremplazable, para este concurso y siempre”.