sábado 18 noviembre, 2017
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“El consumo está flojo porque el poder adquisitivo es mucho menor”

Las ventas minoristas siguen flojas y así lo relatan comerciantes locales, quienes, además de lidiar con menos ventas, tienen que hacer frente a los tarifazos.

El impacto de la caída del poder adquisitivo se siente en todos los rubros del comercio minorista. En los barrios matanceros, por ejemplo, los sectores clave como los vinculados con la alimentación también muestran retracción en la demanda: de acuerdo al último relevamiento de la Secretaría de Producción local, en mayo, las carnicerías del Distrito vendieron 38 por ciento menos que en 2016.

En diálogo con el programa Después vemos, de Radio Universidad, Adrián, propietario de una carnicería ubicada en Cristianía y Maciel, en Isidro Casanova, coincidió en ese panorama. “El consumo está flojo. La gente viene, se queja, se siente desprotegida porque mucha se quedó sin trabajo, o tiene menos cantidad, y con el aumento de los servicios, el poder adquisitivo es mucho menor”, analizó.

En ese marco, el comerciante relató que los vecinos empiezan a cambiar sus hábitos de consumo para adaptarse: “Optan por otros cortes más económicos, o si siguen pidiendo milanesas porque son rendidoras para una familia numerosa, compran menos cantidad”. “En la semana, consumen poco y nada, se arreglan con poquito y, cuando tienen un mango o les sale una changa, aprovechan y se dan un gustito”, destacó.

 

La realidad económica de los comerciantes no dista mucho de la de los clientes porque, en un contexto de caída en la demanda y aumento en los precios de costo y de servicios, el traslado a las góndolas se dificulta. “Vamos ajustando los precios de a poco, no podemos aumentar todo lo que necesitaríamos porque esto es oferta y demanda: si no hay consumo y subís demasiado, las ventas se caen todavía más”, planteó Adrián.

En su comercio, en particular, el principal problema es el aumento de las boletas de luz. “Estamos pagando siete veces más que antes de los tarifazos: nuestro consumo no superaba los 600 pesos mensuales y, ahora, pagamos entre 4.000 y 4.300 pesos por mes. Se nos achicó el bolsillo como a todos, porque decidimos bajar la ganancia para mantener la clientela”, concluyó el comerciante.