domingo 27 mayo, 2018
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En 2017, la canasta de pobreza superó a la inflación general y subió 26,8 por ciento

Son cifras del Indec que demuestran que en los sectores pobres en términos de ingresos la suba de precios en cuestiones básicas, como alimentos y servicios públicos, impacta con más fuerza.

Durante 2017, la canasta básica alimentaria, que define el consumo mínimo de alimentos para no ser indigente, tuvo un aumento de 21,7 por ciento, mientras que la canasta básica total, a la que se le agregan bienes y servicios básicos y define la línea de pobreza, avanzó 26,8 por ciento y superó al índice de inflación general, que cerró el año con una suba de 24,8 por ciento.

De acuerdo al Indec, en diciembre, un adulto requirió 5.397 pesos para no ser pobre, mientras que el piso para no ser considerado indigente se ubicó en 2.150 pesos.

pobrezaEn diciembre, la canasta básica alimentaria tuvo un aumento de 1,2 por ciento, mientras que la total aumentó 4,1 por ciento. Por eso, de acuerdo a la medición oficial, un adulto requirió 5.397 pesos para no ser pobre, mientras que el piso para no ser considerado indigente se ubicó en 2.150 pesos, 384 por ciento encima de los 1.766 pesos que se requerían en diciembre de 2016.

La diferencia anual entre la canasta alimentaria y la total tiene que ver con los consumos que se tienen en cuenta para establecer las líneas de pobreza e indigencia. El avance de 21,7 por ciento de la alimentaria está en sintonía con el aumento de 21,6 por ciento que hubo en alimentos y bebidas según el IPC.