martes 18 junio, 2019
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Hambre y frío: las organizaciones sociales deben duplicar los esfuerzos

Las bajas temperaturas suman otra arista al dramático escenario de los sectores populares. Según un estudio de la UCA, casi el 15 por ciento de los menores de edad no realizó, al menos, una de las cuatro comidas en 2018. La pobreza monetaria, en el mismo año, afectó al 51,7 por ciento de los menores.

El comedor El Triunfo está ubicado en el kilómetro 35 de la Ruta Nacional N° 3. Asisten, regularmente, más de 250 personas. Claudia Leguizamón, responsable del espacio, explicó a este medio que cocina más de 35 paquetes de fideos por día. Con el frío, remarcó, las necesidades crecen. Los que llegan, además de recibir el plato que les calienta el estómago, buscan un ambiente calefaccionado.

Cada vez son más los que concurren. Más historias, más necesidades. Sin embargo, los recursos,  muchas veces, no acompañan. Ante este panorama, Leguizamón remarcó que “se hace difícil sostener” el espacio. “Los chicos necesitan remedios y calzados”, enfatizó, y detalló una larga lista de elementos ausentes en la que no faltaron derechos vulnerados. El nombre del comedor, y la realidad que vive, es una paradoja, sí. Pero, por sobre todo, es un caso testigo. Un caso que demuestra cómo castiga la crisis a los sectores populares.

Un estudio reciente de la UCA traduce este escenario en cifras. El 14,9 por ciento de los menores de edad, señala el análisis, no realizó, al menos, una de las cuatro comidas diarias en 2018. También, indica, y es uno de los datos más alarmantes, que la pobreza monetaria, medida en los menores durante el 2018, trepó a 51,7 por ciento.

Cada día, más

Desde la Corriente Clasista y Combativa (CCC), Juan Carlos Alderete aseguró que en La Matanza tienen, actualmente, 57 comedores. “La situación para muchas familias es desesperante: quienes trabajan en estos espacios están haciendo magia para poder darles de comer a tantos chicos. Además, todos los días, se suman nuevas personas”, explicó el dirigente y resaltó que, debido a la creciente demanda social, estos sitios deben abrir sus puertas, inclusive, los fines de semana.

Por su parte, Alberto Fernández, del Movimiento Evita, subrayó que la organización tiene más de sesenta comedores en todo el Partido. En su mayoría, están distribuidos entre Gregorio de Laferrere, González Catán y Virrey del Pino. “El panorama es grave porque, a la imposibilidad de comer todos los días, se le agrega la llegada del frío. Y la gente no puede acceder a las garrafas, por lo cual muchos se están calefaccionando con leña”, reveló.

Al respecto, Sandra Oviedo, referente de Somos Barrios de Pie, sostuvo que cuentan con doscientos comedores y merenderos que se encuentran divididos entre el segundo y el tercer cordón de La Matanza. “Pero, en estos últimos tiempos, hemos abierto espacios en San Justo. Para nosotros, es una señal de alerta porque es una zona que podría decirse que es de clase media para abajo. De hecho, en esa localidad, asisten jubilados y madres con sus chicos”, reflexionó.

Contener como sea

A fines de 2016, Red Solidaria La Matanza entregaba cerca de 380 platos durante sus recorridas. Hoy, reparte cerca de 820. Así lo confirmó el responsable de la agrupación local, Fabián Cornejo.

“Les damos de comer a gente en situación de calle, a quienes no pueden pagar el alquiler y están a punto de ser desalojados. Hay abuelos solos que han gastado mucho en medicamentos. Nuestra idea es, por lo menos, asegurarles un plato de comida por día para que puedan seguir tirando”, contó.

La agrupación recorre el Distrito cada noche. Para eso, los integrantes se dividen en siete grupos para caminar las calles de Lomas del Mirador, La Tablada, Rafael Castillo, Ciudad Evita, Gregorio de Laferrere, González Catán y Virrey del Pino. Además de entregar comida, ahora, llevan calzados y frazadas.

De la misma forma en que la crisis avanza y el Estado deja de participar, las que intervienen son las mismas organizaciones sociales. Organizaciones que bregan para que no se termine de desintegrar el tejido social.

La pobreza se acerca a límites históricos

Durante años, distintos sectores, ante la polémica que se desató en torno a los análisis del INDEC, le otorgaron un valor central a las estadísticas de la UCA. Una verdadera arma de doble filo, ya que si, se comparan los datos, actuales con los de períodos anteriores, se puede concluir que los resultados recientes son, cuanto menos, alarmantes.

Es decir, además de que el 51,7 por ciento de pobreza es un número que preocupa, también es el más alto de los últimos años (siempre en relación con números del mismo ente). Otro de los tantos elementos que se desprenden del último informe, por ejemplo, es que el 35 por ciento de los niños deben concurrir a comedores barriales.