sábado 18 noviembre, 2017
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Los Balaguer y un recorrido por la historia matancera

Tras recibir la mención especial al Vecino Destacado de La Matanza por parte del gobernador Scioli, la familia recordó diferentes andanzas, desde la instalación de un bar hasta la llegada del bisnieto.

En lo que fue la reinauguración de la plaza General San Martín de San Justo, las autoridades locales y provinciales pusieron de manifiesto un reconocimiento a caracterizados vecinos matanceros. Y en ese contexto, la familia Balaguer, de San Justo, recibió una mención especial al Vecino Destacado de La Matanza por parte del gobernador de la provincia de Buenos Aires y candidato presidencial por el Frente para la Victoria, Daniel Scioli.
Es que se trata de una familia de seis generaciones y uno de sus integrantes se sentó a recordar, a hacer historia, a emocionarse, a colorear desde el presente el pasado. Carlos Antonio Balaguer (20 de marzo de 1926) con 89 años, nos lleva a otras épocas en que el apellido Balaguer ya era un mojón de La Matanza. En la entrega de la distinción, Carlos revela que el gobernador Scioli y el intendente Espinoza le “pidieron la fórmula para llegar así a los 89 años. Y les dije que mi fórmula fue trabajar”.
Casi un siglo atrás
La historia de los Balaguer en La Matanza es extensa, pero Carlos Antonio Balaguer intentó resumirla. Todo comenzó en la década del 20. “En esos tiempos el primero que llegó a la Argentina fue mi abuelo, Antonio, que vino desde su tierra de Cataluña. De hecho existe un municipio llamado Balaguer”, cuenta. Esa última referencia apunta al municipio español de la provincia de Lérida, en Cataluña.
Y el abuelo Antonio se dedicó al comercio, como lo sigue siendo la familia, hoy con un bazar en pleno centro de San Justo, que lleva el apellido en cuestión. “El abuelo puso un café, bar y billar en lo que es hoy el centro de San Justo. Se instaló mucho tiempo en Hipólito Yrigoyen y Arieta. Luego mudó el bar a la esquina de Florio y Brigadier Juan Manuel de Rosas. Allí además había una cancha de pelota a paleta, deporte que era furor en ese tiempo”, cuenta.
Enseguida asoma una anécdota de Antonio, quien dejó su tierra en medio de la guerra civil española. “Mi abuela, desde aquí junto a otra gente, juntaba y enviaba a España papel de aluminio, por ejemplo de los paquetes de los cigarrillos, para ayudar a la resistencia franquista”.
La historia siguió con su padre, Antonio Balaguer Marti, quien no se dedicó al bar como el abuelo Antonio, ya que se desenvolvió en tareas de martillero y rematador. Se casó con María Juana Odarda y de ese matrimonio llegó Carlos Antonio Balaguer. “Mi madre fue maestra y directora el colegio N°1 Mariano Moreno de San Justo. Fue maestra del padre de Pinky, de Giovo, Harguinteguy, Tasso, todas familias pioneras de San Justo”, dice y agrega: “Yo viví casi toda mi infancia en esa escuela, porque mi madre debía trabajar y me llevaba para tenerme con ella”.
Carlos Antonio Balaguer armó su familia con Juana y esa unión entregó dos hijos, Carlos y Daniel. Y hoy los Balaguer continuaron multiplicándose, y ya son cuatro nietos y hasta han llegado los bisnietos como para que el apellido se mantenga inalterable.