sábado 23 septiembre, 2017
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Los matanceros buscan opciones para combatir la inflación

Las compras comunitarias, las marcas alternativas y el Mercado Central son algunas de las alternativas para hacer rendir más el dinero. Los precios, hasta tres veces más bajos que en los hipermercados.

En los últimos meses, con una inflación anualizada que, de acuerdo a los índices de las consultoras privadas, supera el 40 por ciento, los consumidores buscan distintas opciones para combatir las subas en la canasta básica y lograr que el dinero rinda más.

Así, los precios que se pueden encontrar tanto en el Mercado Central, como en los mayoristas o recurriendo a las compras comunitarias pueden llegar a tener una diferencia de hasta ciento por ciento con respecto a las cadenas de hipermercados.

De acuerdo a Gabiani, comprar productos de segundas marcas permite ahorrar “hasta un 60 por ciento por compra”.

En el caso del rubro alimentos, en el mercado concentrador de Tapiales, incluso, se consiguen hasta tres veces más baratos que en los comercios barriales o en las grandes superficies.En ese sentido, los vendedores de la feria minorista del Central comentaron que “los consumidores prefieren, cada vez más, hacer compras” allí. “Se agrupan entre vecinos para comprar al por mayor, o se organizan para comprar lo suficiente para el mes”, contó a El1 Daiana, vendedora de un puesto de frutas y verduras.

Desde el Mercado Central, se calcula que, cada semana, más de cien mil personas recorren las enormes naves en busca de ofertas y la mayor concurrencia de público se concentra los miércoles, viernes y sábados, especialmente, en los sectores de frutas, verduras, carnes y lácteos. De todos modos, en indumentaria, prendas deportivas y calzado, también, hay alternativas tentadoras: los jeans se pueden conseguir desde 300 pesos y hay zapatos de temporada a partir de los 200 pesos.

La unión hace la fuerza
Las compras colectivas en los centros mayoristas es otra estrategia que permite gastar menos y conservar la calidad de los productos que se consumen habitualmente. Si bien los precios bajos se mantienen si las compras son individuales, hay que tener en cuenta que el importe de la compra mínima en los principales autoservicios mayoristas de La Matanza oscila entre los mil y los 2.500 pesos, con el IVA incluido.

Y, en los últimos meses, se observa un cambio en la estrategia de venta: las distribuidoras permiten llevar los productos por unidad manteniendo el mismo precio que por cantidad. “Es una estrategia para compensar la caída en las ventas mayoristas que no compran por falta de consumo; entonces, intentamos atraer a los minoristas”, explicó a este medio Damián D’Elía, encargado de la sede de San Justo del mayorista Los Primos.

Comprar en esos comercios permite, asimismo, reducir la brecha entre los productos líderes y las segundas marcas. De este modo, los consumidores logran economizar entre 30 y 40 por ciento en comparación con los valores que se pueden apreciar en las góndolas de las grandes cadenas.

En ese contexto, el titular de la Asociación Civil Defensa de Usuarios y Consumidores (DEUCO), Pedro Busetti, explicó que la tendencia va en crecimiento porque “los grupos de consumidores se juntan espontáneamente para elaborar la lista de los productos a comprar que, generalmente, se encuentran fraccionados en seis o doce unidades por pack”. “Luego, se organizan para diagramar el traslado de la mercadería”, agregó.

Por su parte, los consumidores consultados por este medio, también, avalaron la conveniencia de realizar las compras comunitarias. En ese sentido, Beatriz González, oriunda de Gregorio de Laferrere, sostuvo que es una manera de que “el dinero rinda comprando productos de calidad”. En tanto, Ana Oyola, de Isidro Casanova, hizo hincapié en “lo conveniente que es recurrir al mayorista una vez al mes para no tener que hacer compras diarias, que son más caras”.

El auge de las marcas alternativas
Según el titular del Centro de Comerciantes de San Justo, Héctor Gabiani, a raíz de la dispersión de precios, hay una tendencia en crecimiento: la demanda de productos denominados de “segunda línea”.

Para el referente del sector, se trata de una “herramienta para muchos consumidores ante los fuertes incrementos”, y consideró “hay precios fuera de tono”. “Esto se puede apreciar en el rubro de alimentos. El kilo de queso fresco de primera línea se vende a 140 pesos por kilo, mientras que el mismo gramaje de una marca alternativa se consigue a 80 pesos. Por cada compra, pueden ahorrar hasta un 60 por ciento”, graficó.