jueves 18 julio, 2019
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Mesurado entusiasmo de los comerciantes por la exención en las tasas municipales

El anuncio de la semana pasada donde el Municipio de La Matanza daba cuenta de la eximición de pago de algunos impuestos a las PyMEs, comercios y fábricas del Distrito para atenuar el impacto de la crisis, fue tomado con moderada alegría por los integrantes de la agrupación “Juntos Somos Más”.

Para hablar de ese tema y de otras problemáticas inherentes al sect

or, Diario NCO reunió Damián Santostefano (juegos de azar y máximo referente de la agrupación); Gustavo Martorello (indumentaria); Silvio Maldonado (kiosco y anexos) y Vanesa Rago (fabricante textil de ropa infantil), todos preocupados por la devastadora realidad que los afecta directamente.

Un gesto reparador

“Hay que reconocer que el beneficio es positivo y como paliativo es para destacar. Pero también hay que decir que si nos dieran a elegir optaríamos por vender más y no tener que molestar al Gobierno municipal para que nos ampare. Es un gesto que tomamos y reconocemos”, sostuvo Santostefano ante nuestra consulta.

Seguidamente, el comerciante explicó que la medida tiene algunos recovecos que “no colman todas nuestras expectativas, pero sirven igual, como por ejemplo el hecho de que uno de los requisitos para poder acceder al beneficio es que el comerciante no debe tener deuda previa, aunque nobleza obliga, se aclara que si existiese, hay facilidades para regularizarla”.

Más adelante, el joven dirigente de “Juntos somos más” especificó que “en la zona de Arieta Peatonal la caída de ventas supera largamente el 50 por ciento si comparamos el panorama respecto al año pasado. La realidad golpea a todos y no hay consumo porque sencillamente la gente no tiene plata. La verdad, somos pesimistas y si esto sigue así, vamos a terminar todos bajando la persiana”.

A continuación Damián Santostefano añadió que “en mi negocio, por ser una agencia de juegos trabajo al contado, pero otros comerciantes me cuentan que casi no se trabaja efectivo. Es raro que alguien pague al contado y a veces se genera la expectativa de hacer una venta más o menos y a la hora de abonar, las tarjetas de crédito están inhabilitadas y las de débito llegan sin saldo”.

Piden que se sume la Provincia

A renglón seguido, la cara más visible de la agrupación que nuclea a más de 600 comerciantes de San Justo aclaró: “Por diversas circunstancias, en su momento fuimos críticos del Gobierno local y lo vamos a seguir siendo si es que no estamos de acuerdo con algo. Pero no podemos dejar de reconocer que esta medida va a favorecer a muchos comerciantes y no está nada mal admitirlo”.

Para cerrar el tema, la voz cantante de esta organización independiente del Gobierno municipal, expresó su deseo de que esta medida se replique en la provincia de Buenos Aires y que “la gobernadora, o quien corresponda, tome este ejemplo para hacer algún tipo de rebaja en los impuestos, que de por sí son altos y suben permanentemente”.

Cabe consignar que el beneficio se otorga a aquellos comercios que tengan una facturación de hasta $6 millones anuales, es decir, unos $20.000 por día y que además no tengan despidos. También se descontará un 50 por ciento en la tasa de seguridad e higiene y se exceptuará del pago del impuesto de Publicidad y Propaganda, que representa entre 3 y 4 mil pesos bimestrales.

Palabras de comerciantes

“Nosotros somos mayoristas y minoristas de

blanco, por lo tanto pertenecemos al área textil, con algunas sucursales en Ramos Mejía y San Justo. Este sector es el más perjudicado. Llevamos tres años consecutivos de caída. Venimos en baja absoluta, despidiendo gente, poniendo el hombro para no cerrar y con deudas. Estamos tratando de sostenernos y como hoy no hay rubros, no tenemos otra alternativa que aguantar”. (Vanesa Rago).

“Está todo muy complicado. Tengo dos kioscos y el tema de los alquileres es preocupante. Los dueños de locales no se ponen en nuestro lugar y pareciera que no quieren alquilar, porque piden barbaridades de llave y aumentan de manera desconsiderable el alquiler mensual. Otra cuestión son los aumentos desmedidos de los servicios. Por cada negocio tenemos media docena de heladeras, más frezzer’s y en total pagamos cerca de $30.000 de luz” (Silvio Maldonado).

“Según mi concepto estamos como en 2002. Los alimentos y los servicios están dolarizados y los sueldos pesificados. Algo similar ocurrió en 2002 donde hubo mucho quebranto y de repente pasamos a deber en dólares. Eso hace que la gente esté empobrecida y al no tener dinero, no va a mi negocio ni a los que me rodean. Esta situación que afecta a los comerciantes, está replicada en la industria y en todos los órdenes de la vida”. (Gustavo Martorello).

“Está todo mal y si baja el consumo de alimentos que es el consumo básico, no hay mucho más para decir. De ahí para arriba como pasa con los rubros de ‘lujo’, se corta la cadena de pagos y un montón de clientes mayoristas quiebran. Nosotros podríamos empapelar un cuarto con cheques rebotados que no podemos ejecutar porque la gente no tiene nada. Este año, como los anteriores, son solo para tratar de sostenernos”. (Vanesa Rago).

“Casi que estamos haciendo la misma caja y vendemos cada vez menos. Sucede que los mismos mayoristas aumentan mensualmente y no podemos trasladar los precios porque la gente no consume. En diciembre Arcor subió la mercadería de un 28 a un 32%, Anunció que era hasta principios de abril y que para ese mes proyecta una suba de hasta un 30%. ¿Cómo hacemos para explicarle eso a la gente y que lo entienda? (Silvio Maldonado).

“Estamos vendiendo por debajo de la inflación. O sea que si el año pasado vendíamos $10, este deberíamos vender $15 y resulta que ni siquiera estamos vendiendo $11. En el último relevamiento de ventas que hicimos en ‘Juntos Somos Más’ en la peatonal, cayó un 54% y en las zonas aleñadas un 50%, superando en 5 puntos a la última encuesta. La situación es insostenible. No podemos mantener a los empleados y los proveedores te piden cheques cada vez más cortos”, (Gustavo Martorello).

La inseguridad

Para culminar, los comerciantes se quejaron de la ola delictual que no cesa y se profundiza cada vez más. Y esto, “sumado a la caída de ventas. Cuando a la noche cerramos tenemos miedo porque no se sabe qué uno se va a encontrar al otro día…” dijo Damián Santostefano y reveló que “en el centro comercial de San Justo, al menos dos veces por semana hay algún robo”.

“Durante el día, vemos que la Policía hace un esfuerzo considerable, pero el problema se presenta durante la noche, cuando ante la falta de seguridad, se cometen muchos robos. No pedimos que durante la noche haya un policía por cada cuadra comercial, pero se podría prevenir con una buena vigilancia a través de las cámaras de seguridad que están colocadas en diferentes calles de la zona”, coincidieron los cuatro entrevistados.