viernes 19 julio, 2019
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Por los últimos aumentos, disminuyó otra vez el consumo de carne

Debido a los constantes incrementos en el producto, el consumo bajó y, en el mejor de los casos, los clientes compran cortes más baratos o disminuyen la cantidad. Prácticamente, ya no se encuentran cortes que se ubiquen por debajo de los 150 pesos.

Los constantes aumentos en bienes y servicios no dan respiro a la población. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en enero, la Canasta Básica Alimentaria subió un 55,8 por ciento en comparación con el mismo mes de 2018. Así, la CBA estuvo por encima de la inflación del año anterior, que totalizó 47,6 por ciento.

Y la carne, básica en la mesa de cualquier persona, no fue la excepción. Porque, además del alza de 2018, en lo que va de 2019, se encareció, aproximadamente, un 15 por ciento. Así, por ejemplo, en San Justo, el kilo de milanesas llega a costar alrededor de 250 pesos y los tres kilos de pata y muslo, que, en enero de 2018 salían unos 120 pesos, hoy, se encuentran a 200.

La peor consecuencia del fenómeno es que más del 45 por ciento de los argentinos redujo el consumo de carne, según un informe del Centro de Economía Política de Argentina (CEPA). Así, también, lo confirmó a El1 Digital el titular de la Asociación de Carnicerías de la Capital Federal, Alberto Williams.

“Este último aumento en la carne es de los más importantes de los últimos años, llegó a ser del 50 por ciento en casi un año. La gente ya no puede consumir”, aseguró, y aseveró: “Los salarios no van con la inflación. La gente no tiene poder adquisitivo y, si no hay una actualización de sueldos, estamos en la lona”.

“Este país produce alimentos y se jacta de alimentar a millones de personas, pero eso es para los de afuera porque nosotros no los podemos comer”, señaló, cuestionando las exportaciones del producto.

En esa línea, el empresario de la carne, Alberto Samid, sostuvo: “El Gobierno abrió todos los mercados y, ahora, la carne barata ya no existe”. “Hay productos en que hay que limitar la venta porque escasean en el mundo. Hay que abastecer al mercado interno con precios razonables y, lo que sobra, venderlo”, agregó.

Otros cortes y menos cantidad

Consultadas por este medio, desde las carnicerías matanceras indicaron que, por los aumentos, las personas llevan cortes más baratos u otros tipos de carne. Por ejemplo, se consume menos asado de tira y más pollo y achuras.

“La gente lleva los cortes que más rinden, como la picada y los churrascos sin hueso. Los cortes caros ya no los lleva nadie y el asado se suspendió por el contrapeso”, afirmó Williams, y añadió que, también, “se redujeron las cantidades que se solían llevar”.

Asado, la comida que se convirtió en un lujo

El típico asado de los domingos se convirtió en un lujo. Según un relevamiento realizado por El1 en las carnicerías de San Justo, darse ese gusto para unas cuatro personas cuesta, al menos, entre 700 y 800 pesos.

Para ello, se tuvieron en cuenta los principales cortes de carne y sus precios: el kilo de asado de tira cuesta 230 pesos; el kilo de vacío, 250; el kilo de pechito de cerdo, 160; y cada chorizo, entre 30 y 40 pesos. A este total, hay que sumarle el carbón y algún acompañamiento. Además, prácticamente, no se encuentran cortes a menos de 160 pesos.