jueves 21 septiembre, 2017
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Una cooperativa necesita lugar para fabricar un artefacto para personas con problemas motrices

Se trata de la empresa Todos de pie, dedicada a la producción y reparación de aparatos ortopédicos. Elabora sus productos con artículos del mercado matancero, a excepción de las ruedas y aseguran que este “parate”, en pleno proceso inflacionario, los perjudica.

En la última edición del programa nacional Capital Semilla, en agosto de 2015, un grupo de jóvenes de La Matanza fue distinguido por su prototipo denominado “el Bipedestador”, destinado a individuos con problemas de movilidad. Pero, a pesar de haber recibido el préstamo de honor que concedía el Ministerio de Producción de la Nación, aun no pudieron iniciar la producción.

Con los fondos recibidos, los emprendedores pudieron comprar las maquinarias y materias primas. Sin embargo, no llegaron a adquirir un lugar para fabricar en serie su innovación, que consiste en un artefacto que permite mantenerse paradas a las personas en sillas de ruedas para realizar cualquier actividad que requiera estar de pie por tiempo prolongado.

“Hay muchos galpones amplios, que no los usan en su totalidad, un espacio libre nos alcanza”, aseguró Abastante.

En diálogo con El1 Digital, uno de los creadores de este prototipo, Brian Abastante, un joven de 20 años oriundo de Isidro Casanova, precisó que el proceso inflacionario que encareció los precios de las materias primas, sumado a la falta de un espacio físico, demoró el sueño de los creadores de la Cooperativa Todos de Pie (T.D.P.). -formada por jóvenes emprendedores graduados en la E.E.S.T. N° 4 Juan Manual Fangio de San Justo.

“Actualmente, estaríamos en condiciones de pagar el mes de alquiler pero no podemos afrontar el costo de la llave, el depósito anticipado, los honorarios inmobiliarios y otros tipos de gastos. A esto también hay que sumarle los servicios”, lamentó Abastante.

En ese contexto, el joven empresario advirtió que no son ambiciosos en relación al espacio físico para dar inicio al proceso productivo. Y agregó: “Hay muchas empresas con galpones amplios que no los usan en su totalidad. Con un espacio libre nos conformamos”.

No obstante, este contratiempo no impidió que los cooperativistas quieran expandirse y confíen en que, pronto, encontrarán un lugar físico para lograr, además, insertarse en el mercado peruano, donde hay mayor cantidad de personas con problemas motrices y, principalmente, por los reiterados fracasos de los limeños al intentar copiar al prototipo inicial del bipedestador”.