martes 11 agosto, 2020
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Barrio Almafuerte: cómo es la continuidad de la labor solidaria mientras el Padre «Bachi» sigue recuperándose

Según el último parte médico, el Padre «Bachi» se encuentra estable y en estado de sedación. Mientras tanto, curas barriales y vecinos siguen con el trabajo para asistir a las familias carenciadas.

Curas barriales y voluntarios se organizaron para continuar con el trabajo solidario que estaba realizando el padre Basilicio “Bachi” Brítez en el barrio Almafuerte, de San Justo. El párroco se encuentra internado hace ya más de un mes en la Clínica San Camilo, del barrio porteño de Caballito, tras haber dado positivo en el test de coronavirus y, según el último parte médico dado a conocer por el Obispado de San Justo, “su estado actual es estable en sus funciones cardíaca, renal y respiratoria”.

El nuevo informe médico indicó que “Bachi” está con respirador y sedado. “Si sigue evolucionando, irán liberándolo de los medicamentos que lo mantienen dormido y reiniciando el proceso de reactivación de la musculatura respiratoria para que vuelva a respirar por sus propios medios”, se explicó. Frente a este escenario, voluntarios, vecinos y otros curas barriales se comprometieron a continuar con la labor de ayudar a las familias carenciadas de la zona, que necesitan alimentos y viandas para subsistir ante la pandemia y la cuarentena.

En comunicación con El1 Digital, Juan Enríquez, coordinador general de Urbanización de Villas y Asentamientos de La Matanza, señaló: “Hace diez días, se reactivaron el comedor Virgen de Guadalupe y algunas actividades en que no hay grandes cantidades de personas. Se dan las viandas y el Padre Daniel y el Padre Tano están al frente de la organización y van guiando el trabajo”.

“Está todo articulado dentro del barrio y estamos ayudando con nuestras diferentes responsabilidades. Dentro del barrio, hay más de 1.300 casas y la gente tomó mucha conciencia tras el cuadro de salud de ´Bachi´”, aseguró, y agregó que se respeta la cuarentena entre los vecinos. Además, comentó que durante las noches reparte panes, sandwiches y galletitas. “Sabemos que la situación no es buena; no salen y tienen conciencia de que todos corremos el riesgo de contagio”, expresó.

Por su parte, Irma Suffardi, administradora del comedor que funciona al lado de la parroquia San José, indicó que diariamente se entregan mil viandas y bolsones para que los vecinos tengan mercadería para los fines de semana. “Estamos asistiendo a mil personas diariamente, de lunes a viernes, y contamos con 15 voluntarios que colaboran en la cocina; también, otro grupo se encarga de preparar la copa de leche para que la gente tenga para la tarde y no salga dos veces. Para la mercadería y los bolsones, tenemos la ayuda de la Secretaría de Desarrollo Social local”, sostuvo.

“Las necesidades son grandes, la mayoría de los vecinos viven de changas, trabajos por horas o en casas de familias, son muy pocas las trabajadores que están en blanco y pudieron obtener una ayuda social. Hay otros que no tienen nada y, ahí, es donde nosotros nos enfocamos más”, explicó. Finalmente, la voluntaria aseguró que no solo se reactivó el comedor, sino también la panadería que brinda sus productos y la labor de Cáritas, que se encarga de conseguir diversos medicamentos.