viernes 13 diciembre, 2019
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Fabricarán juguetes para chicos con autismo en la cárcel de González Catán

Por iniciativa de los internos, desarrollarán un taller de elaboración de juegos didácticos con materiales reciclados, para lo cual se capacitarán con especialistas y familiares de niños con trastorno del espectro autista. Lo producido será donado a quienes no puedan comprar los materiales que, en muchos casos, tienen un costo muy elevado.

Por iniciativa propia, los presos de la Unidad Carcelaria N° 43 de González Catán producirán juguetes y herramientas didácticas destinados a chicos con trastornos del espectro autista, para lo cual se capacitarán con especialistas y familiares de niños con autismo para poder crear productos de mayor complejidad y que respondan a las necesidades específicas de quiénes los utilizarán.

Cristian, uno de los internos que participa del proyecto, afirmó que se siente “contento por llevar una alegría a los niños”, en tanto que Brian, uno de los principales impulsores del proyecto y quien anteriormente había trabajado en la construcción de este tipo de materiales, contó que “con estos juegos se puede hacer felices a los chicos que necesitan una mano”.

El taller de juguetes didácticos, en el que participan diez reclusos de lunes a viernes, se encuentra ubicado en el sector intramuros del penal, en un espacio que fue acondicionado para poder construir instrumentos de estimulación temprana, visuales, auditivos y estimulación táctil. Para su producción, se utilizan materiales reciclados, como botellas de plástico, tapas, cartón y rollos de papel de baño y de cocina, y materias primas donadas por los familiares de los presos, quienes reunieron barras de silicona, temperas, brillantina y goma eva.

Para capacitar a los trabajadores del taller, las autoridades del complejo carcelario firmaron un acuerdo con la asociación civil TGD Padres TEA La Matanza, integrada por familias de chicos con trastorno del espectro autista, quien se encargará de brindar la formación y de distribuir la producción entre quienes lo necesiten.

“Junto a otra mamá, tuvimos el privilegio de dar ayer el primer taller para más de 70 personas, en el cual les hablamos sobre el espectro autista, cuáles son sus características, sus deficiencias, cómo podemos motivarlos y qué es lo que pretendemos que aprendan mediante el juego”, explicó Vera Vera, referente de la organización, a El1 Digital. “También conversamos sobre lo importante que es poder hacer llegar todos estos materiales a las familias que no tienen los recursos para poder comprárselos, ya que hay muchos, como los pictogramas y agendas de comunicación alternativa aumentativa, que son muy costosos”, destacó.

Por su parte, el titular la Secretaría de Derechos Humanos de la Procuración General de la Unidad, Javier Acosta, expresó que, desde el trabajo del área, “lo que se busca es los internos tengan capacitación, trabajo y desarrollen una idea de la solidaridad hacia el otro” y reveló que esto “ayuda a que la persona privada de su libertad se dignifique”. “Ese es nuestro objetivo principal. Después, obviamente, si podemos ayudar a otras organizaciones, como lo hacemos en este caso y, también, con jardines comunitarios de la zona, mejor”, relató.

Para Vera, los presos y los niños con autismo “son dos poblaciones que tienen muchas cosas en común, ya que hay una falta de interés de la sociedad por ver qué les pasa, qué necesitan, qué sienten y cuál es su proyecto de vida”. “Por eso está muy bueno haber encontrado un punto de encuentro para poder, entre todos, satisfacernos”, aseguró.

La importancia del juego en la estimulación temprana

La terapista ocupacional y especialista en tratamiento de niños con autismo Cecilia Dobarán explicó que, “desde la intervención terapéutica, se actúa a través del juego porque esa debería ser el área ocupacional principal del niño” y señaló que, a través de la actividad lúdica, “el terapeuta puede estimular y practicar otras habilidades necesarias para un desarrollo pleno, como la inserción en la escolaridad o el sostenimiento de actividades cotidianas de su día”.

En su tratamiento, un chico con TEA puede hacer uso diario de diversos materiales como comunicadores, agendas, libros sensoriales, juegos de mesa, secuenciadores y otras herramientas lúdicas para desarrollar la atención conjunta y planificación, entre otras cosas. “Si bien para jugar no se necesitan muchas cosas, el punto es que los niños dentro del espectro son muy limitados en sus posibilidades de juego, porque son muy reiterativos y sus intereses están muy restringidos”, remarcó la terapeuta, quien agregó que es ahí donde el especialista “tiene que incrementar la cantidad de materiales que usa para que el chico pueda probar otras cosas y ampliar sus intereses”.

Por eso, Vera destacó la importancia de que su agrupación “ponga a disposición las personas para que capaciten y perfeccionen a los internos en el desarrollo de los talleres” y manifestó su deseo de que la iniciativa “se pueda replicar en distintas cárceles de la provincia de Buenos Aires y de toda la Argentina”. “Confiamos que este es el camino. Queremos que estos espacios se den, que se sostengan; que terminemos con la estigmatización y que reconozcamos la voluntad, el sacrificio y el poder de superación”, cerró.

En ese sentido, el titular de la Unidad Carcelaria 43, Gustavo Ramírez, adelantó que “la intención es continuar con este taller en la Unidad para que los internos puedan seguir trabajando en este proyecto que habla de humanidad, segundas oportunidades e inclusión y poder llegar a través de la agrupación a todos los niños que necesitan de estos juegos en todas las escuelas de la Provincia y extenderlo a nivel nacional”.