sábado 06 marzo, 2021
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Fueron convocadas para trabajar en el Plan DETeCTAr y siguen estudiando desde el sur del país

Tres estudiantes de enfermería de la UNLaM estarán al servicio de la comunidad realizando más de 60 hisopados por día a personas que presentan síntomas.

Michelle Viscomi, Mariana Díaz y Tamara Pedraza son estudiantes avanzadas de la Licenciatura en Enfermería de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) y realizan tareas para el Ministerio de Salud de la Nación en las provincias de Río Negro y Neuquén, en el marco del Plan DETeCTAr contra el coronavirus.

Viscomi y Díaz trabajan en General Roca, Río Negro, mientras que Pedraza cumple funciones en Neuquén. Realizan más de 60 hisopados por día a personas que presentan síntomas y, a la vez, continúan sus estudios a distancia. Viscomi aseguró que la virtualidad le “permitió estudiar y trabajar en otra provincia y experimentar cómo es el sistema de salud en otro lado”. En ese sentido, Pedraza agregó que “se debe organizar mucho el tiempo para llevar a cabo las dos tareas”. “Desde que llegué, no paré: todo el tiempo estoy pensando en cosas nuevas para innovar en el trabajo, en cómo mejorar las cosas que estamos viendo”, reveló.

Ambas coincidieron en destacar un aspecto en particular que resume Pedraza: “Les transmito a mis compañeros lo mismo que me enseñaron en la UNLaM: que se presenten con el paciente y le transmitan qué es lo que le vamos a realizar y cómo se va a sentir. Este trato especial es algo que te lo agradecen y los tranquiliza”. “Al hacerlo, el paciente está más tranquilo y se torna una buena relación”, añadió Viscomi.

“Otra cosa que nos enseñaron en la UNLaM es el uso correcto de los Elementos d e Protección Personal (EPP). Tanto en las capacitaciones sobre COVID como en toda la carrera, siempre fueron muy estrictos y, hoy en día, hay profesionales que me preguntan cómo hacerlo. Es algo básico y muchos no lo tienen arraigado”, puntualizó Pedraza.

En ese aspecto, Díaz sumó: “Es básico y necesario el tema de la colocación y el retiro de los EPP porque, de hecho, el mayor riesgo de contagio está en el retiro de estos elementos. A las tres nos llamó la atención cómo, a veces, se acercan a preguntar cómo se los tienen que sacar, y eso es algo en lo que los docentes de la UNLaM insistían a lo largo de la carrera”.