lunes 13 julio, 2020
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Hecho en La Matanza: un enfermero oriundo de Gregorio de Laferrere desarrolló una cápsula de traslado

Ezequiel Duré produjo una herramienta que permite el traslado de pacientes con COVID-19 que evita la posibilidad de contagios. “La idea es que se difunda porque hay posibilidades de hacerlo a muy bajo costo”, resaltó.

La historia de Ezequiel Duré es como de la de tantos enfermeros que día a día trabajan para contener la pandemia y, como dicen las autoridades, que el dolor sea menor. Es otro integrante que engrosa lo que se conoce como “la primera fila”. Sin embargo, la historia de Duré, que vivió de niño en el barrio La Loma, de Gregorio de Laferrere, sobresale por haber desarrollado, recientemente, una cápsula de traslado de muy bajo costo.

El valor del producto en el mercado, comentó, oscila entre los 50.000 y los 100.000 pesos. Sin embargo, Duré consiguió gastar solo 11.000 pesos y, además, la confeccionó con materiales que pueden conseguirse sin inconvenientes en este contexto. Actualmente, la herramienta está siendo utilizada en el sanatorio Ciudad Privada, en Ciudad Evita, donde él se desempeña. Y está en contacto con autoridades del hospital Santojanni para diseñar otra.

“La cápsula de traslado es un invento que ya existe, lo que hice fue adaptarla para poder utilizarla en el lugar en que trabajamos. Pude obtener los planos de fabricación y ver el sistema en un modelo que actualmente utilizan en México”, contó el enfermero. Además de hacerlo de forma autodidacta, la propuesta era utilizar piezas que tenía a su alcance. “Lo que hice fue usar los materiales que teníamos disponibles porque empezamos a realizar este proyecto cuando comenzó la pandemia. Y, como la mayoría de los locales estaban cerrados, la idea era desarrollarla con lo que teníamos”, recordó.

“Lo que hace es evitar que el aire contaminado salga cuando estamos trasladando a los pacientes con COVID-19. Posee un sistema de presión negativa que lo que hace es ingresar por medio de una turbina hacia adentro de la cápsula. Y, luego, sale hacia un filtro de virus y bacterias, que se utiliza en sistemas cerrados de asistencia respiratoria mecánica. El aire se filtra allí y sale limpio, sin partículas de virus. Esta es la ventaja que tiene el equipo: permite no contaminar el ambiente donde se desplaza el paciente, ya sea en la ambulancia o en los pasillos de la institución”, detalló.

Se trata de un equipo portátil que, una vez que se termina de utilizar, debe ser cargado durante media hora. De esta forma, está listo para usar durante seis horas. “Si uno los busca en el mercado, rondan los 2.000 dólares. Nosotros logramos hacerlo con un presupuesto de entre 11.000 y 12.000 pesos”, resaltó sobre la herramienta que, según contó, muchos profesionales se interesan en replicar en sus instituciones.

“Esto lo hago a voluntad, es mi aporte para manejar esta pandemia. Entonces, la idea es que se difunda, porque hay posibilidades de hacerlo a bajo costo y respetando ciertas normas y cuidados”, expresó. “Cualquier persona capacitada en herrería lo puede hacer y van a ser muy bienvenidos en las instituciones de salud, porque son muy útiles y hacen la diferencia en la calidad de atención que se les brinda a los pacientes”, concluyó.