lunes 13 julio, 2020
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LA AUDICIÓN EN EL NIÑO – Parte 2 EVALUACIÓN Y EQUIPAMIENTO AUDITIVO

Cuando se incursiona el tema de la audición en el niño, es primordial tener en cuenta el momento en que se establece la pérdida auditiva porque nos informa de la cantidad y calidad de lenguaje que se espera en una evolución normal y las expectativas de la rehabilitación acústica siguiente.

La hipoacusia se clasifica primariamente como prelingual o previa a la adquisición del lenguaje (0 a 2 años), perilingual durante las etapas de adquisición del lenguaje (2 a 5 años) y postlingual cuando se detecta hipoacusia sobre un lenguaje ya estructurado.

No obstante, es primordial tener en cuenta la valoración de conductas auditivas normales para detectar los problemas agregados a la hipoacusia o los que aparecen tardíamente luego del screening del recién nacido:

• 0 a 4 meses. Debe asustarse ante ruidos y tranquilizarse ante la voz de la madre.
• 5 a 6 meses. Debe localizar bien los ruidos en el plano horizontal o sea derecha/ izquierda y comenzar a imitar ruidos o sonidos y vocalizar imitando a un adulto sin ver su cara.
• 7 a 12 meses. Debe localizar los sonidos en todos los planos y responder al nombre aun emitido en voz baja. A esta edad, se puede realizar la observación de conducta frente a ruidos comunes o instrumentos sonoros identificados en intensidad y frecuencia.
• 13 a 15 meses. Debe señalar un ruido inesperado o a personas u objetos que se le pidan (donde está mamá, donde está el guau, la pelota, etc.). A esta edad, se puede intentar realizar un estudio de audiometría por observación de conducta y búsqueda de la fuente sonora.
• 16 a 18 meses. Debe seguir órdenes simples sin mirar de frente (dame – tomá – dó nde está?)
• 19 a 24 meses. Debe señalar partes de su cuerpo (tocate el ojo, la nariz, etc.). A esta edad ya se puede intentar realizar un estudio de audiometría por juego.
• 24 meses. Se puede evaluar cambios en la respuesta en función de la distancia.

 

Toda vez que la familia note una desviación de estos simples parámetros, debe consultar específicamente a su pediatra para asegurar la futura comunicación y el lenguaje de ese niño.

Desde el avance de la tecnología y en virtud de la importancia del tema, en Argentina existe el Programa Nacional de Detección Temprana de la Hipoacusia que rige desde 2001 y que se cumplimenta de la siguiente forma:

A todos los bebés nacidos en el país, se le realizan pruebas auditivas objetivas, o sea que no requieren colaboración del niño.
Con OTOEMISIONES ACÚSTICAS se investigan las funciones del oído interno, si este estudio resulta negativo, se debe controlar a los 3 meses y evaluar la integridad del nervio auditivo con BERA o A.B.R.
Esta batería se complementa con la medida de la impedancia acústica y la presión del oído medio.
En lo posible, estos estudios objetivos, deben completarse con la observación de conducta frente a estímulos sonoros para reconocer no sólo la existencia de hipoacusia sino la posibilidad de atención y comunicación del pequeño para comenzar prontamente con estimulación auditiva.
De acuerdo a estos resultados se deberá plantear la prueba de audífonos.

La indicación de audífonos consta de 3 etapas:

1) la elección del modelo, de las necesidades de amplificación y control de ruido, del modo de equipar mono o biauralmente, en caso de ser una adaptación en un solo oído qué lado elegir (aunque generalmente los niños se equipan bilateralmente salvo que su patología no lo permita), la elección del molde auricular (responsable de sostener el audífono en la oreja y de trasmitir el sonido que sale del audífono hasta el tímpano para que luego se continúe desplazando por el nervio auditivo hasta el área auditiva del cerebro).
2) La elección de la metodología de la prueba del o los audífonos. La técnica de prueba a utilizar dependerá de la edad cronológica y de maduración del niño.
3) El abordaje propiamente dicho.

El audífono para niños debe cumplir ciertas condiciones especiales:

Estéticas: se necesitan audífonos pequeños. El nivel de pérdida auditiva limita mucho en este sentido ya que, a mayor potencia, los audífonos presentan mayor tamaño.
Funcionales: se necesitan audífonos robustos en calidad y automáticos en sus funciones, que no dependan del control de volumen para poner más fuerte o más suave, que sean automáticos, o sea que permitan mantener la audibilidad de la palabra, bajando el ruido que la pueda enmascarar las veces que se necesite según el ambiente en que se halla el niño.
Por otro lado, en los audífonos para niños se bloquean todos los controles externos para que el mismo no pueda modificar la calibración aunque toque los controles.
Tecnológicas: se necesitan audífonos que den la amplificación precisa en cada tono. Para ello se debe determinar el número de frecuencias independientes necesarias.
En el caso de que el niño presente una audición plana, o sea que oiga todas las frecuencias parejas aunque disminuidas, la cantidad de tonos o canales del audífono no sería primordial. Sin embargo, cuanto más desparejos sean los, umbrales de su audiometría, el audífono deberá disponer de más canales o frecuencias para asegurar una adaptación tono por tono, o sea, personalizada.
Widex ofrece a la audióloga la opción de elegir audífonos que presentan 4 – 6 – 10 – 12 o 15 canales frecuenciales para equipar cada caso según su necesidad.

También es importante considerar las características propias que diferencian la audición del niño de la del adulto porque el niño no es un adulto chiquito:

• Para comprender el habal, el niño necesita más diferencia que el adulto entre el volumen al que recibe la palabra con respecto al ruido ambiente. Se debe considerar que el niño convive permanentemente con ruido; en el jardín de infantes, en la escuela primaria, en los recreos, en los juegos de grupo, en las fiestas infantiles, etc. Por ello, Widex presenta los sistemas de compresión de ruido y realce del habla con el más alto nivel de tecnología del mercado y con variadas opciones para que la audióloga disponga de ellos según cada necesidad.
• El niño necesita mayor énfasis en los tonos agudos que el adulto porque éstos son los que aseguran la audibilidad de las letras o fonemas silentes (sin sonido) como S-C-Z-F-J-K-T-K y las vocales I-E-U. Para compensar esta necesidad, Widex presenta auriculares de alta frecuencia que amplifican hasta 10.000 Hz. sin distorsión. Por otro lado, también ofrece una tecnología capaz de pasar la información de las frecuencias no audibles a las que puedan ser fácilmente compensadas. De esta manera, a través de su tecnología de trasposición frecuencial lineal, Widex asegura un sonido limpio y sin distorsión.
• El niño necesita control automático del escape de sonido por el molde (feedback o realimentación) para permitirle moverse sin molestias. Para asegurarse de ello, Widex presenta el control automático de Feedback más avanzado del mercado.

Para realizar la prueba de los audífonos en un niño se siguen los siguientes pasos:

1. Se calibran los audífonos de manera objetiva.
2. Se evalúan las respuestas del niño de manera subjetiva a través de la observación de la conducta espontánea, de la comunicación con la mamá, su reacción frente a ruidos y sonidos y se compara con las reacciones o respuestas previas al equipamiento.
Si la edad y la maduración del niño lo permiten, se realiza audiometría por juego y test de palabras con y sin ruido de fondo y con variadas distancias.

Todo esto se ve muy fácil de realizar y lo es; lo difícil es reconocer la forma de respuesta de cada uno, influenciados por fallas de atención, de maduración, hiperquinesia, etc.
La instrucción a los padres sobre el manejo del audífono, su limpieza y mantenimiento, así como el seguimiento de planes reeducativos, son la clave del éxito.
Con el equipamiento, el niño podrá alcanzar el nivel auditivo que le permitirá “OIR” el habla e imitar los sonidos de lo que está oyendo, pero el reconocimiento y la comprensión del lenguaje está ligado a funciones centrales auditivas y a la posibilidad de aprendizaje.

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