jueves 28 enero, 2021
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Maximiliano Levy, la cabeza de una transformación asombrosa: de evitar el descenso a la C al salto a la Primera Nacional

En dos años y medio, el Mirasol pasó de superar una catástrofe futbolística a regresar a la segunda categoría. El perfil de un presidente que resucitó a un club que iba en caída libre.

Almirante Brown acababa de ascender a la segunda categoría del fútbol argentino y a Maximiliano Levy lo saludaban cientos de hinchas en el césped del Fragata Sarmiento. Como si fuera una estrella de rock o el enviado de Dios a la Tierra para encarrilar a un club que parecía ingobernable. Pensar que hace dos años ganaba las elecciones por, apenas, 33 votos (lo eligieron 402 socios) y, por estos días, goza de un respaldo unánime, que casi mitiga la chance de que le surja un contendiente político a mediano plazo.

El secreto de su éxito en el club podría encuadrarse en la autenticidad. No es un dirigente tradicional (de hecho, nunca había participado en política), prefiere el choque al protocolo y toma distancia del discurso soñador que tanto profesan los líderes actuales. “Yo no sueño: planifico y ejecuto”, repite. Los resultados obtenidos le dan la derecha, al mismo tiempo que le permiten seguir escalando peldaños en la estructura interna de AFA, en donde, a partir de 2021, integrará el Comité Ejecutivo.

Cuando llegó a Almirante Brown, en marzo de 2018, como cabeza de un Departamento de Fútbol que terminó salvando al equipo de caer a la Primera C, el pasto tapaba los tobillos de los jugadores y no había dinero para jugar de local en el Fragata Sarmiento. Ni el más optimista de los hinchas podía imaginar semejante reconstrucción.

Al cabo de un año experimental, con el alejamiento de Blas Giunta y el repunte que comandó el Raúl “Pacha” Cardozo, el empresario matancero pegó un volantazo que cambió el rumbo del equipo. Fiel a su estilo, sorprendió a todos. Llegó Jorge “Morrón” Benítez, alguna vez campeón con Deportivo Riestra, pero perdido, en ese momento, en la segunda división de Perú.

A la coronación en el Apertura 2019 (título que no se daba desde hacía una década), le sumó otra gesta tanto o más importante que aquella. Permitió que se movilizaran 20.000 almas hasta la cancha de Platense, sin incidentes en el trayecto ni en el estadio. Lo cual, por cómo venía siendo el comportamiento de las distintas facciones de la barra, fue como haber ganado la copa del mundo.

Lo acusaron de barrabrava, lo tildaron de “bostero” y hasta le aplicaron un derecho de admisión para ingresar a las canchas. Sin embargo, de todos los dardos salió ileso. “Me tomo la vida como una guerra”, grafica. Por los festejos del ascenso en el Fragata Sarmiento, el club se expone a una sanción por parte de los organismos de seguridad. “Quería que la gente compartiera una alegría después de este año de m… Si me tengo que bancar una sanción, me la banco. Y, si me quieren hacer una causa, que me la hagan. Hay cosas que no las cambio por nada”, cruza Levy. Auténtico, como el camino que tomó para resucitar a un gigante que venía barranca abajo.