martes 03 octubre, 2023
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RAFAEL CASTILLO Y SU DEUDA CON DON JOSÉ DE SAN MARTIN.

En el centésimo septuagésimo aniversario de su fallecimiento

El 13 de julio de 1862 en Buenos Aires se inaugura la primera estatua del Gral. José de San Martín. Habían pasado una docena de años de su fallecimiento y la historia comenzaba a darle al correntino el lugar de prócer que goza hasta la actualidad.

Fue también en julio pero de 1978, año del bicentenario de su nacimiento, cuando en Rafael Castillo se realizó el acto con más convocatoria que recuerda la ciudad. En esa misma celebración y como coronación del mismo y luego de un desfile de alumno de todas las escuelas de la ciudad castillense se descubrió el busto del general José de San Martín. El lugar de emplazamiento fue la plaza 9 de Julio y al acto concurrieron varias personalidades de la política y las fuerzas vivas lugareñas.

La imagen de San Martín a lo largo de los 200 años había sido replicada en varias formas. Los que lo representaban en uniforme de general, en torno a los 40 años de edad (como la estatua en la plaza de San Justo) suelen basarse, de manera más o menos libre, en los realizó de él el pintor y litógrafo belga Jean Baptiste Madou, quien lo conoció en 1828, cuando el libertador ya en sus 50, se había radicado en Europa. En cambio, el retrato pintado por el artista José Gil de Castro en 1818, que lo muestra con nariz más prominente , larguísimas patillas y el cabello cayendo sobre su frente en un flequillo irregular sobre la frente, recuerdan la etapa del cruce de los Andes (busto en la Plazoleta de Alsina y Bolívar en Ramos Mejía).

Pero en caso de la localidad castillense el busto inaugurado aquel 9 de julio de 1978 representaba a don José como un hombre de avanzada edad, por su parte, el artista utilizo para obtener dicha caracterización del rostro del Padre de la Patria el daguerrotipo que el general se hizo tomar en París en 1848 cuando tenía 70 años, dos antes de su fallecimiento en Francia. Se trata de la única imagen fotográfica del Libertador. Todos los sellos postales, bustos y estatuas que se realizaron del San Martín durante esa etapa de su vida se basan en ella.

La comisión intersocial de Rafael Castillo había programado para ese día un desfile de alumnos a lo largo de la calle Victorino de la Plaza que luego de pasar por el palco oficial levantado sobre los terrenos del ferrocarril Belgrano frente a la sodería Iracet desembocaba en la plaza de la localidad a unos 300 metros.

Luego de la inauguración, el busto del  General San Martín desde su pedestal parecía observa a los ciudadanos con la mirada de un hombre anciano que había cumplido con heroísmo un destino que forjo la libertad de medio continente.

Pero al empezar a transcurrir los meses y los años, la plaza fue sumida en un agónico abandono y el busto del libertador fue vandalizado en varias oportunidades, comenzando por el robo de las placas de bronce y hasta de manera  inexplicable llegaron ¡a tirarlo al piso!  Para 1992 recuerdo haberlo visto con la nariz rota tras varias caídas y para los años venideros aquel busto del Padre de la Patria había sido destruido en su totalidad.

Con los años la plaza 9 de Julio pasó momentos de total abandono y otros de restauración y embellecimiento pero nunca más las autoridades municipales repusieron el busto del San Martín. Quizás ahora tomando nuevos recaudos como subir el pedestal un par de metros ayuden a evitar vandalizaciones y así logremos volver algún día a ver la aquella mirada de don José de San Martín y devolverles nosotros, los ciudadanos, nuestra eterna gratitud.

                                                                                   Dr. Leonardo A. Racedo