viernes 15 noviembre, 2019
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Según los especialistas, el Fondo de Garantía de Sustentabilidad perdió la mitad de su patrimonio

En medio de la polémica por un nuevo préstamo de la ANSeS al Gobierno, el titular del CEPA y el defensor de la Tercera Edad coincidieron en el lúgubre diagnóstico para el organismo que cuida el dinero del sistema previsional argentino. “Se sigue cambiando la plata del jubilado por papel picado”, sostuvieron.

Luego de que se conociera un nuevo préstamo al Gobierno por parte del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSeS), se reabrió la polémica en torno a la utilización de los recursos de los trabajadores durante la gestión de Mauricio Macri. Entre las voces que se alzaron contra la medida se encuentran el titular de la Defensoría de la Tercera Edad, Eugenio Semino, quien aseguró a El1 Digital que “se sigue cambiando la plata del jubilado por papel picado”.

Con esa mirada, además, coincidió el sindicato de los trabajadores de la ANSeS, que emitió este martes un comunicado en el que denunció que “continúa el saqueo del Fondo de Garantía de Sustentabilidad” y remarcó que esto genera “una grave situación de desfinanciamiento de los recursos destinados a garantizar la sustentabilidad del sistema previsional”.

En concreto, la resolución, firmada por los secretarios de Finanzas, Santiago Bausilli, y Hacienda, Rodrigo Pena, ordena la emisión de Letras del Tesoro Nacional (LETES) por 4.000 millones de pesos y 120 millones de dólares que serán adquiridas por el FGS y sumadas a su cartera de inversiones. Además, son compromisos de corto plazo que vencerán en abril de 2020, en los primeros meses de la gestión del Presidente electo, Alberto Fernández.

Así, la cantidad de bonos y títulos de deuda pública superará el 62 por ciento del total de los activos en poder del fondo, una cifra que se mantiene estable desde la gestión anterior. De ese modo lo explicó el economista y titular del Centro de Economía Política (CEPA) Hernán Letcher, quien sostuvo en diálogo con este medio que, “desde hace varios años, el nivel de préstamos al Estado nacional se mantuvo relativamente estable, pero han crecido de manera sensible los giros hacia las provincias, algo inédito hasta el momento”. “Hace cuatro años, entre un 8 y un 10 por ciento de la cartera estaba destinada a financiar proyectos productivos, lo que hoy casi ha desaparecido, siendo reemplazado por bonos provinciales”, argumentó. Los números son contundentes.

Según el informe trimestral emitido por la ANSeS en julio pasado, entre marzo y junio de este año, el FGS le giró activos por más de 10.750 millones de pesos solo a la provincia de Buenos Aires, a una tasa promedio del 12 por ciento. “Es un escándalo a todas luces. Los préstamos de la ANSeS a los jubilados tienen una tasa de entre un 35 y un 45 por ciento, es decir, cinco veces más cara que la que le cobraron a la Provincia”, reveló Letcher.

Garantía de insustentabilidad

Según los últimos datos disponibles, entre diciembre 2015 y junio de 2019, el FGS perdió un 32 por ciento de su valor, pasando de los 68.400 millones que se contaban a fines de la gestión anterior, a los 46.100 millones del segundo trimestre. Sin embargo, desde entonces, la moneda estadounidense se devaluó más de un treinta por ciento, por lo que la caída de los recursos de la ANSeS, se estima, será mucho mayor. En eso coindicen el economista y el defensor de la Tercera Edad.

Para Letcher, “hoy, el Fondo de Garantía de Sustentabilidad tiene la mitad de lo que supo tener, en promedio, en el transcurso de 2015”. Semino fue más allá y aventuró una cifra: 23.000 millones de dólares. “Esto tiene que ver con dos cuestiones: la primera y principal, la pérdida por las devaluaciones recurrentes; y la segunda, que las inversiones que ha hecho el fondo no han sido atractivas, por lo cual, aunque no hubiese habido variaciones en el tipo de cambio, hubiera perdido igual”, señaló el titular del CEPA.

El FGS fue creado por el Decreto 897 del 13 de julio de 2007 y está compuesto por activos financieros tales como títulos públicos, acciones de sociedades anónimas, plazos fijos, obligaciones negociables, fondos comunes de inversión, fideicomisos financieros, cédulas hipotecarias, préstamos a provincias y a beneficiarios del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).

Su misión es preservar el valor de su patrimonio, que podrá ser utilizados para pagar los beneficios del SIPA y para hacer frente a los compromisos asumidos en la Ley 27.260 de Reparación Histórica, invirtiendo en proyectos e instrumentos que promuevan el desarrollo de la economía argentina y del mercado de capitales local de largo plazo.

Para Semino, “el fondo está pensado para ser una solución en las situaciones críticas del sistema. Lo que venimos reclamando todos estos años, sin éxito, es que ese fondo cumpla el destino para el cual fue conformado”, en tanto que agregó que “el único lugar seguro para el dinero del fondo es el bolsillo del jubilado”. “El jubilado lo consume en forma inmediata, porque tiene necesidades básicas insatisfechas, y en el mercado interno, porque no se va a Miami”, sostuvo, y remarcó que “esto genera un círculo virtuoso en la economía, porque el consumo de los jubilados, que son más de 7 millones, genera impuestos y trabajo”.

Letcher, por parte, añadió que “la discusión sobre qué hacer con FGS es muy amplia” y expresó que “la finalidad originaria era disponer de una masa de dinero, que pertenece a los trabajadores, para generar más empleo lo cual, a su vez, mejora la recaudación del sistema de seguridad social e, indirectamente, las jubilaciones y todas las prestaciones de la ANSeS”.

“Más allá de financiar al Estado, algo que se ha hecho durante esta gestión y en la gestión anterior, una porción debería dedicarse a inversiones productivas, porque, justamente, eso ensancha la base de aportantes al sistema. Pero bueno, no es lo que ocurrió este último tiempo”, opinó el economista. En ese sentido, el experto refirió que “el cuestionamiento central a las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) era, justamente, que usaban el dinero para el negocio financiero”. “La veíamos pasar y el negocio lo hacían ellos. Esto se supone que es para otra cosa”, concluyó.