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“11 y 6”: por obras, el Sarmiento no llegará por medio año a su cabecera porteña

La terminal temporal será Caballito. Los usuarios deberán volver a planificar sus rutinas y buscar otras formas de llegar al centro.

Parece un juego de palabras o una referencia a la clásica canción de Fito Páez “11 y 6”, pero tiene que ver netamente con la actualidad del trabajador. En las últimas horas, se confirmó que el Tren Sarmiento no llegará a su terminal porteña de Once durante seis meses por la realización de obras. Así, los miles de usuarios que usan ese ferrocarril a diario deberán volver a planificar sus rutinas y buscar otras formas de llegar a la CABA.

La Línea Sarmiento es uno de los corredores ferroviarios más utilizados del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Ahora, el servicio tendrá como cabecera temporal a Caballito debido a obras de renovación integral de vías e infraestructura entre esa estación y Once.

Los trabajos se ejecutarán a lo largo de 7,5 kilómetros de tendido ferroviario. Las tareas incluirán renovación de vías, intervención de aparatos ferroviarios, colocación de nuevos paragolpes, reemplazo de durmientes y refuerzos estructurales en sectores deteriorados.

Específicamente la obra constará de la intervención de aparatos de vía, la provisión e instalación de seis paragolpes para la terminal, el reemplazo de durmientes de madera por otros sintéticos, el mantenimiento de alcantarillas y la construcción de refuerzos en un puente peatonal. El 20 de julio se abren los sobres con las ofertas de la licitación.

Obras en el Sarmiento: más complejidades para viajar

Para los pasajeros, sin embargo, la noticia tiene una traducción inmediata: más tiempo de viaje, mayores costos y nuevas combinaciones para llegar al centro porteño. Once no es solamente una terminal ferroviaria. Es un nodo neurálgico que conecta con la red de subtes, decenas de líneas de colectivos y el movimiento diario de cientos de miles de trabajadores, estudiantes y comerciantes.

De hecho, la Línea Sarmiento, que une el oeste bonaerense con la Ciudad de Buenos Aires, es una de las más utilizadas del país. Cada día transporta a una enorme masa de pasajeros provenientes de Moreno, Merlo, Morón, La Matanza, Ituzaingó y otros distritos del conurbano. El recorte del recorrido obligará a muchos viajeros a continuar el trayecto desde Caballito mediante colectivos o subte, en un contexto económico donde el costo del transporte pesa cada vez más sobre los bolsillos.

Sobre las obras

Las obras forman parte del proceso de renovación ferroviaria impulsado tras reiterados problemas de infraestructura y limitaciones operativas. En los últimos meses ya se habían registrado interrupciones parciales y recortes nocturnos del servicio para avanzar con tareas de señalamiento y mantenimiento.

Sin embargo, el anuncio también reabre viejas discusiones sobre el histórico retraso de las obras ferroviarias en Argentina. El Sarmiento carga desde hace décadas con promesas incumplidas, proyectos paralizados y licitaciones que muchas veces nunca llegaron a concretarse. El ejemplo más emblemático es el soterramiento del tren, una iniciativa anunciada en reiteradas ocasiones y que continúa inconclusa tras años de demoras, cambios políticos y falta de financiamiento.

Entre los pasajeros aparece además otra preocupación: el temor a que los plazos vuelvan a extenderse. Diversas obras ferroviarias recientes registraron demoras importantes, como ocurrió con remodelaciones en estaciones o proyectos de modernización que quedaron frenados durante meses.

Por ejemplo, la apertura de la plataforma central de Ramos Mejía, que fue licitada en 2016 con un plazo de 90 días, todavía sigue en construcción.

Mientras tanto, el impacto cotidiano ya empieza a imaginarse en andenes, colectivos y estaciones de combinación. Más pasajeros sobre el subte A, más congestión en Primera Junta y más tiempo fuera de casa para trabajadores que ya pasan varias horas diarias viajando. En una ciudad y un Conurbano donde el transporte público estructura la vida cotidiana, seis meses pueden sentirse como una eternidad.

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