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Las 62 Organizaciones Peronistas de La Matanza rechazaron la reforma laboral y alertaron por un “industricidio”

El encuentro se realizó en San Justo y reunió a dirigentes sindicales, trabajadores y representantes del Ministerio de Trabajo bonaerense, quienes cuestionaron el proyecto del Gobierno nacional.

En el local de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Movimiento de Integración Peronista (MIP), las 62 Organizaciones Peronistas de La Matanza realizaron una nueva jornada de debate para analizar el proyecto de Modernización Laboral que el Gobierno nacional pretende aprobar con un trámite exprés en el Congreso. Del encuentro, participaron trabajadores, delegados sindicales y funcionarios provinciales, en un contexto de creciente preocupación por el impacto que tendría la iniciativa.

Tras el cónclave, El1 dialogó con el secretario general de las 62, Pablo Boschi, y con el abogado laboralista y representante del Ministerio de Trabajo bonaerense, Sergio Castro, quienes cuestionaron el rumbo del Gobierno y alertaron por un “industricidio” que amenaza la producción nacional y, consecuentemente, los puestos de trabajo.

Así, Boschi explicó que “fue una jornada para reflexionar, donde el trabajador, el delegado y el vecino tomaron la palabra delante de otros compañeros obreros, y también de funcionarios”. En ese sentido, remarcó que “la tarea es armar estos espacios de debate y discusión para que el trabajador sepa acabadamente de qué se trata esta reforma que viene a afectar su crecimiento y, fundamentalmente, su posibilidad de futuro en el mundo del trabajo en la Argentina”.

Industricidio

En ese marco, el dirigente sindical manifestó que el Gobierno “instaló rápidamente la discusión de reformar el mundo del trabajo para flexibilizar conquistas y derechos, con un proyecto poco claro, del que no se sabe bien su alcance”. “Lamentablemente, ya hubo otros intentos en democracia y solo tendieron a recortar derechos”, alegó.

De ese modo, planteó que la idea de que la recuperación del empleo llega a través de la precarización es errónea. “Creer que el trabajo en la Argentina se va a recuperar precarizando al trabajador es todo lo contrario a lo que debería hacerse. El Gobierno tendría que pensar seriamente en un plan económico que no sea financiero, que genere inversión real y trabajo”, sostuvo.

Además, subrayó que el rol central de las organizaciones sindicales “es salir a denunciar este nuevo atropello”. “Estas políticas atentan contra el mundo del trabajo y las organizaciones sindicales. El día que las organizaciones dejen de existir, el trabajador va a quedar solo”, enfatizó y aseguró que “el paro ya se va a dar”. “La cuestión va más allá del paro, hay que tomar conciencia de la destrucción que estamos viviendo”, afirmó.

“Esto es un industricidio, pero tiene fecha de vencimiento. Lo peor que pueden hacer es ir contra el esfuerzo, a veces sobrehumano, del trabajador”, adelantó. “Más temprano que tarde, el pueblo le va a dar la espalda a un modelo que ya se agotó”, concluyó.

Hasta cuándo

Por su parte, Castro sostuvo que el proyecto de reforma laboral se inscribe en lo que definió como “la era de la crueldad”. “Nada es positivo en esta reforma: recorta derechos y perjudica tanto a los trabajadores como a los pequeños y medianos productores argentinos”, auguró. “Hay un industricidio que no estamos viendo, que no estamos frenando, mientras nos encandilamos con las luces de lo importado y nos precarizamos. La pregunta es: ¿hasta cuándo?”, planteó.

En esa línea, el abogado laboralista destacó la importancia de brindar información clara a la población. “Hay que dotar a la gente de información para que cada uno pueda hacer su propio análisis. Muchas de las reformas que se pretenden esconden negocios o negociados de algunos interesados”, advirtió.

Asimismo, cuestionó a los sectores empresariales que acompañan la iniciativa oficial porque “escuchan cantos de sirena y creen que están empoderados para tomar decisiones que, a la corta o a la larga, los van a perjudicar”. “Los derechos pueden mutar, pero el reclamo no. Y esa supuesta ‘industria del juicio’ que usan como argumento para los cambios terminará generando, paradójicamente, que los reclamos sean más agudos”, explicó.

Figurita repetida

De esa manera, defendió el rol del Ministerio de Trabajo bonaerense como ámbito de conciliación y alertó sobre las consecuencias de no homologar acuerdos paritarios a nivel nacional. “Aumentan los servicios y las tasas, pero los sueldos quedan planchados y el trabajador desempleado no consume ni mueve la economía. Es una historia repetida que no sabemos resolver”, indicó.

Finalmente, puso el foco en las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien afirmó que no compra indumentaria en Argentina. “Es propio de una clase social, de una casta. Ese señor no va a comprar ni en La Dulce, ni en La Salada, ni en Once o Flores. Compra afuera porque tiene oportunidades que le damos todos los argentinos”, manifestó.

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