Adiós a una leyenda del Oeste: avanza la demolición del boliche Jesse James
Con la viralización de imágenes del emblemático local bailable ya en ruinas, se despertó la nostalgia entre vecinos y exhabitués que recuerdan históricas noches de fiestas y recitales. Del paso de Bad Bunny a la comparación con Pinar de Rocha, otro ícono de la noche.

Durante más de tres décadas, el boliche Jesse James marcó la vida de generaciones del Oeste. Al pasar por la puerta del mítico local bailable, ubicado en la calle República de Portugal 3.172, en la localidad de Isidro Casanova, más de uno habrá sentido nostalgia al recordar recitales, fiestas y momentos con amigos. No obstante, el sentimiento ahora sería de tristeza y nostalgia ante la demolición.
En las últimas horas se viralizaron imágenes del predio en ruinas, marcando el fin de una era para miles de matanceros. Los videos compartidos en redes sociales muestran el interior del local en proceso de destrucción, con la clásica temática del Lejano Oeste norteamericano que incluía una locomotora.
En este contexto, quienes frecuentaban Jesse James recordaron su paso por el local, desde las pistas de electrónica y clásicos, el patio con las galerías hasta el portón sobre la calle Sinclair por donde los artistas ingresaban directo a los camarines.
El futuro de Jesse James

Si bien hasta el momento circulan varias versiones, todavía se desconoce el futuro del ahora ex Jesse James. Un restaurante, un espacio de cena-show y un complejo de viviendas son los posibles reemplazos.
El paso de Bad Bunny por Isidro Casanova
Entre los cientos de artistas nacionales e internacionales que visitaron Jesse James, se destaca el puertorriqueño Bad Bunny, hoy un exitoso músico que logró discos N° 1 a nivel global y que, recientemente, fue el artista convocado para llevar adelante el show de medio tiempo del Super Bowl, el mayor encuentro de fútbol americano en Estados Unidos.
Sin embargo, antes de llenar estadios y encabezar el espectáculo musical más visto del mundo, Benito Antonio Martínez Ocasio recorrió bares y boliches del Conurbano bonaerense, entre ellos el mítico local bailable de Isidro Casanova, cuando su nombre apenas comenzaba a resonar en la escena urbana.
Jesse James, junto con Pinar de Rocha, otro emblema de la noche de Ramos Mejía, fue un punto clave de esos recorridos donde la energía y cercanía con el público reflejaban el pulso de un performer que estaba construyendo su camino paso a paso.

