Locales

A 37 años del ataque al cuartel de La Tablada, homenajearon a policías y militares que participaron en su defensa

El acto se realizó en las puertas del Regimiento Mecanizado N° 3 de Infantería General Manuel Belgrano, ubicado en la intersección de la Ruta Provincial N° 4 y la avenida Crovara, donde el 23 de enero de 1989 se desarrolló uno de los hechos más trágicos y violentos de la historia argentina reciente.

En la madrugada del lunes 23 de enero de 1989, en plena democracia, un suceso desencadenado en el Regimiento Mecanizado N° 3 de Infantería General Manuel Belgrano, en la localidad de La Tablada, se convirtió en uno de los hechos más trágicos y violentos de la historia argentina reciente. Un levantamiento impulsado por el Movimiento Todos por la Patria (MTP) produjo más de 43 muertes, cien heridos y cuatro desaparecidos. A 37 años de aquel ataque, homenajearon a policías y militares que participaron en la defensa del cuartel.

Durante las primeras horas del 23 de enero, 46 militantes de la agrupación encabezada por Enrique Gorriarán Merlo intentaron copar los cuarteles situados en La Matanza. El supuesto propósito era frustrar un golpe militar carapintada en contra del Gobierno constitucional de Raúl Alfonsín, con cuyo mandato se había reinstaurado la democracia en el país luego de la sangrienta dictadura iniciada en 1976.

En las puertas del Regimiento Mecanizado N° 3, ubicado en la intersección de la Ruta Provincial N° 4 y la avenida Crovara, exintegrantes de las fuerzas armadas y de seguridad recordaron a los caídos y su tarea heróica de defensa de la democracia. “Para nosotros es una jornada muy importante, en la que se recuerda el valor de quienes lucharon con honor ante un grupo que nunca dio un por qué claro”, expresaron durante el acto.

En diálogo con El1, el capitán Walter de la Fuente, ex director de Enlace Institucional de la Policía de la Provincia de Buenos Aires destacó que los héroes locales ofrendaron lo más preciado que tiene el ser humano: la vida. “No sabíamos qué pasaba, pero sí a qué veníamos: a defender la democracia. Ellos dieron la vida en beneficio de la Patria y la democracia, que estuvo a punto de quebrantarse”, expresó.

El enfrentamiento en el cuartel de La Tablada

El enfrentamiento armado se desarrolló por 30 horas. En aquel entonces, de la Fuente cumplía funciones de fotógrafo en la Comisaría de San Justo, cuando recibió un mensaje claro: “Bajar urgente a Crovara y Arieta”. “Yo pensé que había sido un accidente, pero luego llegó un segundo mensaje igual, y ya supe que había pasado algo”, recordó.

Mientras se dirigía al Regimiento, escuchó sirenas y patrulleros, mientras que distinguió efectivos con ametralladoras, cuerpo afuera de la ventanilla de los vehículos. Al alcanzar la avenida Crovara, ya se escuchaban detonaciones. “Cuando llegué a Arieta y Crovara, donde estaba el estacionamiento de una estación de servicio había un terraplen contra el alambrado del cuartel, con efectivos policiales cuerpo a tierra tirando tiros. En tanto, se escuchaban armas de mayor calibre del otro lado. Pero esta gente no hizo lo que quería hacer: un levantamiento contra el gobierno”, aseguró.

Honor y reconocimiento

Del homenaje realizado este viernes participaron familias de los caídos, el ex jefe de la Provincia de Buenos Aires, Pablo Bressi y la Agrupación Sinfónica de la Policía. En total, murieron 32 guerrilleros, nueve militares y dos numerarios de la Policía de la Provincia de Buenos Aires: el Comisario Inspector Emilio García García y el Sargento José Manuel Soria.

“Ese 23 de enero, a José Manuel le tocó estar de guardia en el Regimiento junto con García García. Fueron los primeros que llegaron y, lamentablemente, los dos que quedaron”, recordó Natividad Rodríguez, viuda del Sargento Soria, en diálogo con este medio. “Como todos los años, estamos acá para seguir llevando su nombre con gloria y honor, una bandera bien alta para ellos que dieron su vida por la democracia”, agregó.

En este contexto, Rodríguez reiteró que el Estado argentino tiene “una deuda inmensa” hacia los caídos en la defensa del cuartel. “La mayoría se ha olvidado de ellos, y es como si los hubiesen matado de nuevo. Mi marido fue una persona de carne y hueso que dejó a su familia y luchó para que todos estuviéramos bien. La Nación tiene una deuda con nosotros en todo sentido”, denunció.

El Sargento Soria tenía 32 años cuando murió: iba a cumplir trece años de servicio. Según recuerda su esposa, esa era su vocación. “Siempre luchó por el bienestar de todos, era dedicado al trabajo y a la familia. Mi marido honró el uniforme que llevaba puesto, y dejó la vida por defender la democracia”, cerró.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *